martes, 27 de noviembre de 2012

PRACTICA VALLE DEL YAQUI.


Dentro de la Actividad de Investigación Cualitativa en el Valle del Yaqui, se visitaron  tres localidades San Ignacio Río Muerto, Pueblo Yaqui y el Campo 28. Para lo cual se inicio con una observación en busca de particularidades de cada asentamiento que incluía el acercamiento a los vecinos de esos lugares y poner en marcha lo aprendido en clase como la forma de abordar a las personas en busca de información, el cuidado en las entrevistas , la toma de fotografías  y el uso de grabadora.

 

     Empecemos con la localidad de San Ignacio Río Muerto, pudimos  apreciar un lugar con servicios municipales como agua potable, luz eléctrica, pavimentación, escuelas desde preescolar hasta la preparatoria, estadio, casas en su mayoría  construidas de material. San Ignacio nace como ejido a partir de las invasiones de tierra que los moradores en los años setenta  hacían exigiendo al gobierno quedar dentro del reparto de tierra que se había prometido. De esta manera llego la confrontación entre los invasores y el ejército que venía desalojarlos; una muy mala decisión por parte de las autoridades que termina con un saldo de siete personas muertas y a partir de ahí se funda este ejido ha tenido como héroes a los llamados mártires caídos ese día y la historia de esa localidad ha girado sobre ese desafortunado suceso.

     Dedicados a las labores agrícolas, ganaderas y de pesca, este lugar ha prosperado mucho desde antes que se hiciera Ejido, lo dice la señora Irma quién oriunda del lugar pero vive en Hermosillo que amablemente accedió a darnos algunos datos pues ella salió del lugar mucho antes de que fuera lo que hoy es, de los eventos sucedidos para convertirse en Ejido:    haciendo  una comparación  nos dice que  San Ignacio era muy pobre, casitas de materiales que proporcionaba el mismo monte, pero con grandes huertas y además un Río muy bonito y no tan muerto como su nombre, nada parecido a como se ve hoy.

 

     Para pasar a lo que es  Pueblo Yaqui, durante el trayecto se observa un paisaje sumamente espléndido con tierras de cultivo preparadas para siembra algunas y otras con maíz el cultivo de esta temporada  y acompañados todo el trayecto de canales de riego y drenes a los lados de la carretera y de repente atravesando algunos canales de mayor tamaño llevando caudales de agua a esas tierras. También se pueden apreciar un sinnúmero de negocios de mariscos a la orilla de la carretera, venta de maíz, naranjas y sandías.

   

        Sobre la calle principal se encuentran una serie de negocios locales y de cadenas, además se observa un edificio abandonado que me llama la atención del Banrural, pero al seguir me encuentro con la estatua del Gral. Lázaro Cárdenas cuya placa decía “Los ejidatarios agradecidos dedicamos el presente reconocimiento y memoria al más grande interprete de nuestra Revolución e impulsor de la Reforma Agraria” pues esta localidad nació con la apertura de los Ejidos en los años treinta como política del gobierno federal considerada dentro del Plan Sexenal para dar impulso a la agricultura y dotar de tierra a los solicitantes como lo eran los jornaleros, vecinos, etc. Siguiendo el recorrido observe los servicios escolares como 2 Escuelas Secundarias y un Cobach y el servicio urbano de camiones.  Las casas de este sector centro son sin duda de muy buen material, grandes espacios y buena parte de las calles de este lugar están pavimentadas, contando con todos los servicios municipales. Una comandancia de policía y varias patrullas haciendo recorridos.

     En el lugar donde me encontraba entre las escuelas y una plaza estaba lleno de jovencitos que vienen de los diferentes campos a las escuelas pero también hay personas de mayor edad haciendo diferentes actividades y es ahí cuando abordamos a Don Isaías señor de más de setenta años el cual nos platica los inicios de ese lugar antes de que fuera  Ejido y sus primeros pobladores como lo fueron personas del sur del Estado o de Sinaloa y de personas extranjeras como chinos, cubanos y estadounidenses cuyos descendientes todavía se encuentran en la localidad. Mis preguntas se dirigieron acerca de la contaminación del Valle por los cultivos y efectivamente Don Isaías hace algunas aseveraciones como que cundo los aviones fumigaban el campo dejaban prendidas las llaves y pasaban por el pueblo todavía dejando vestigios de fumigante, entre otras cosas, pero para estar más certeros en esa información me recomendó pasar al centro de salud del lugar, solo que el tiempo apremiaba, además de la actividad pesquera deja también mucha basura pues se pela el camarón y los desechos quedan tirados y muchas veces los dejan en los canales de riego, o sea de una actividad agrícola se pasa a una pesca y resulta la contaminación. Además de que nos hizo referencia que la gente que trabaja en el campo es gente del mismo lugar casi no hay traída del sur como en la costa de Hermosillo.

     Después de una agradable charla con Don Isaías pasamos hacia más adentro del pueblo hasta llegar al panteón, hacia ese lugar ya no hay pavimento pero las casas siguen siendo grandes solo y de diferentes materiales como lo puede ser ladrillo y concreto como de adobe y tierra.

      Continuamos nuestro camino  encontramos el otro lugar  el campo 28, que está muy cercano a Cd. Obregón y a la Laguna del Náinari. Un lugar pequeño pero con mucha historia y vestigios de un pasado lleno de actividad agrícola pues parece un museo, en el lugar hay tres edificios principales que son la casa familiar, un despacho y que a la vez había una bomba de 4 pulgadas para el suministro de agua y un Gran Almacén.

     EL Sr. Edmundo Domínguez Flores capataz  del lugar con treinta años de trabajo  accedió a platicar y darnos información del lugar, él nos hace referencia que los edificios tienen cerca de 200 años. De ese minimuseo de maquinaria nos explica que hay trilladoras, arroceras estacionarias donde se moneaba el arroz, cultivo de ese campo junto la linaza en tiempos anteriores.

     El lugar pertenecía a la familia Almada Parada con Don Guillermo Almada y paso a manos actuales de la familia Parada Laborín con el Sr. Guillermo Antonio Laborín . En sus inicios esta propiedad era de 10 000 hectáreas pero con las sucesivas reparticiones de los años treinta y los años setenta  de tierra solo quedo de 100 hectáreas.  Pero para la calle Meridiano había otras 200 hectáreas.

     Le preguntaba que problemáticas había en el lugar, pues enfrente de los edificios de la familia se encontraban rodeando al Almacén las casas de los trabajadores pues el patrón de antes les había regalado esa tierra para que construyeran sus casas. Y ahora el Ayuntamiento de Cajeme quería que pasaran a ser parte de él y brindarles los servicios necesarios; pero el patrón los convenció aduciendo que pagarían prediales, los trabajadores que hoy son los nietos y biznieitos de las personas a quienes se les dono el terreno aceptaron con la condición de que construyera una iglesia y otra escuela cuyos cimientos se dejan ver en medio de las casas, enseguida de la escuela y enfrente del Almacén.

     Me llamo la atención que dentro del edificio que era como oficina había esa bomba para extraer el agua y tome varias fotos se encuentra la entrada al pozo pero ya no había bomba porque la habían sustraído del lugar.

     Entre los tres lugares visitados entre sus semejanzas encontramos que son del mismo Valle, que están cercanas. Entre San Ignacio Río Muerto y Pueblo Yaqui son Ejidos que se formaron en diferentes tiempos pero que fueron tierras expropiadas, una nacida del Proyecto de un Plan Sexenal y política del gobierno Cardenista para impulsar la industrialización en el campo y el otro de un evento de invasión que termina con la muerte de jornaleros y de ahí un descalabro para el gobierno de Carlos Armando Briebich que fue depuesto del cargo de Gobernador.

 

     Mientras que el Campo 28, es propiedad  de familias de abolengo, cuya propiedades se fueron vieniendo a menos por las expropiaciones  y reparto de tierras del Yaqui.

 

  CONCLUSIONES.

     Con lo que me quedo de esta actividad es de qué manera se puede aprovechar a un buen prospecto para hacer una entrevista, no contaminar la muestra sobre todo cuando se está grabando, un tiempo suficiente y llevar un buen repertorio de preguntas, y evitar la improvisación para sacar más provecho y de ahí pueda surgir problemáticas que nos puedan llevar a una mejor investigación cualitativa.

 

    

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